Cuando el viernes nos llamó Julio Ale para contarnos, nos costaba creerlo, mas teniendo en cuenta la época del año, es impresionante el pique en el dique Frontal
, como el año pasado, nos dijo —
No nos quedó otra alternativa que sacar los señuelos de la caja, sacarle un poco de tierra, y emprender viaje a las Termas de Río Hondo donde nos esperaba un día hermoso.
Desayunamos ya en la villa de invierno y partimos hacia el lago, en el camino como desconfiando del dato paramos a comprar un sábalo para usar de carnada y salvar la tarde con algunas bogas.
Después de dejar constancia de salida en policía lacustre embarcamos y nos dirigimos hacia el murallón para hacer la primera pasada, armamos nuestros equipos para trolling con cañas cortas y reeles rotativos y empezamos a pasear los señuelos, después de una pasada sin éxito por el murallón, levantamos y nos fuimos hacia la zona que nos habían informado.
Pasando “Toro Mocho” hacia el medio del lago las lanchas amontonadas desnudaban la zona del pique, algunos pescadores ya discutían de lancha a lancha como si el lago tuviera dueños, el guía “Bruno Diambra “hacía señas a las lanchas como si fuera un varita del agua, y todo terminaba con un amarillo saltando en el aire, reflejando al sol, dibujando una postal que solo algunos seres vivos han podido apreciar en su vida.
Después de tener dos piques en el mismo señuelo dio la pauta que el pez estaba exquisito en lo que a colores se refiere, entonces pusimos todos colores iguales y por fin picó en otra caña y otro ejemplar de mas de seis kilos daba pelea para empezar a coronar una jornada a puro pique.
La zona más efectiva de pique coincidía con una especie de isla subacuatica donde se enganchaban muchos señuelos que recuperaban gracias al muy bien pensado
” sacaseñuelo” que anduvo muy efectivo en la jornada.
Los horarios mas efectivos fue a partir de las once de la mañana y a las seis de la tarde, el señuelo que mejor anduvo fue el Alfers mojarra lomo azul panza blanca pecho rojo de media agua,
La jornada se fue terminando con gran satisfacción, piques, y sobre todo la garantía que este dique está mas vivo que nunca, pese a todos los daños ya conocidos que le hacen.
La mayoría de los dorados que pudimos apreciar superaban los seis kilos y llegaban a quince en algunos casos.
Contenido Ralacionado
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Grande que buena imagenes . Los felicito.