Siguen los grandes picando en buenas cantidad. Una salida imperdible para los que quieren toparse con algún “matunguito”. Alguien dijo alguna vez del rÃo de la Plata que es “único en el mundo”, y nosotros agregamos “y tan mal tratado”.
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Luego de un largo preparativo saldrÃamos a pescar a este fantástico rÃo, que como siempre es una cuota interminable de recursos para este maravilloso deporte, la pesca, y más si es entre amigos. Fue solo un contacto telefónico para efectivizar esta salida programada, que según Alfredo (Cotorra) Torres saldrÃamos a Berisso, donde nuestro anfitrión y capitán ya estaba haciendo pescas memorables del pejerrey, este fantástico pez que, por no ser menos, tenÃa tamaños superiores a otros lugares.
A esta altura usted dirá, pero bueno, no es novedad, ya hemos visto salidas en Berisso en otros medios. Pero lo curioso es que este amigo Pascual Bongiovani no es guÃa sino una persona noble de carácter y muy bien reconocida en la zona, que no vive de esta actividad y por tanto no la promociona con intereses comerciales.
El viaje
Preparamos los pertrechos en la ciudad de Hurlingham, donde me esperaban Cotorra y Pascual y desde allà salimos. Debo decir que nos costó bastante conseguir mojarras, pero en poco tiempo estábamos en el embarcadero de Marina del Sur, donde bajaron nuestra lancha, ENNA, resplandeciente, con su motor de 150 HP. En rauda salida partimos hacia nuestro lugar de pesca, que se denomina “Cerca Marta”.
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Luego de una hora de navegación estábamos lanzando nuestra lÃneas al agua. De más está decirles que a poco ya Cotorra y Pascual tenÃan varios pejerreyes en su haber. Lo milagroso eran los tamaños: grandes muy grandes, y gordos; luego yo también tuve lo mÃo, pero me seguÃa asombrado, pues el rÃo estaba planchado y, sin embargo, se seguÃa pescando y con regular intensidad.
Me complacÃa ver cómo se usaba el copo por cada pejerrey, ya que alzarlo sin él era perder el pez y, muchas veces hasta un anzuelo que otro; asà que definitivamente tenÃamos que usar el copo, en todos los piques.
La calidad de la mojarra era mala, pero no habÃa otra; por eso aconsejo que se lleve la porción de su lugar de confianza; tenÃamos que atravesar varias en cada anzuelo, y su vez habÃa en la bolsa de dos medidas, o muy pequeñas o mojarrones. Al pejerrey en este lugar le importó poco la calidad: solo se dedicó a comer y nosotros agradecidos.
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Fue un dÃa de pesca en el que uno queda pensando cómo volverÃa el domingo de vuelta. Por eso, amigos si aman la pesca y siguen estos informes de El Pato, no se arrepentirán de llegarse a la zona de Berisso. Vle la pena, pues de treinta pejerreyes solo dos pesaron alrededor de 300 gramos; todos los demás arriba de los 500 gramos, lo que es toda una hazaña. Para lograrla contamos con la maestrÃa de nuestro capitán Pascual y la compañÃa invalorable de Cotorra, que se portó fantásticamente haciendo de este un dÃa de pesca redondito.
Conclusión
Berisso es un lugar fantástico para la pesca con una guarderÃa donde bajarán su lancha y un rÃo digno de respetar.
Salga al rÃo con todos los elementos de seguridad y úselos. De repente, si tiene un motor chico, no se arriesgue, no juegue con su vida. Tenga muy en cuenta las mojarras y diviértase.
Se pescó con tres boyas de considerable medida y una cuarta en forma de puntero, más chica, aunque se usaba el dedo como gatillo para sentir los piques. Los reeles estaban cargados con multifibra del 14, caña telescópicas de 4,30 metros y minireel. Disfruten de la pesca y no depreden Sus nietos no sabrán a dónde ir si usted no los defiende.
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